sábado, 7 de septiembre de 2013

El retablo de san Martín del pueblo viejo de Belchite

En la parroquia de san Martín del pueblo viejo de Belchite había un retablo en el altar mayor digno de ser conocido a pesar de que ya no existe porque fue destruido en la guerra civil de 1936-39.

Estaba formado por ocho relieves de estuco que representaban distintos momentos de la vida del santo.  En el centro se veía una valiosa talla que representaba a san  Martin en el  momento de partir la capa y entregar la mitad a un pobre.

En el banco otros relieves representaban el nacimiento  del Señor, adoración de los Magos. resurrección y los Apóstoles.

martes, 15 de mayo de 2012

REALIZACIÓN DE UN PROYECTO: HISTORIA DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL PUEYO DE BELCHTE (ZARAGOZA)


En enero de este año 2012, recibí la invitación del párroco de Belchite don José Luis Bautista Suárez para escribir la Historia del Santuario de Nuestra Señora del Pueyo de Belchite. Nunca había pensado realizar un trabajo como éste y por eso, al principio, me quedé un tanto sorprendido. Pero, antes de medir mis fuerzas, acepté la propuesta.

Siguiendo las indicaciones que se me hicieron, preparé un esquema con los temas relacionados con el Santuario del Pueyo, al cual estaban unidos algunos de mis primeros recuerdos, como fueron los referidos a la boda de mis tíos Valentín Blasco Lorén y Estefanía Martínez. Quedó así:

I.-  La tradición en la aparición de la imagen de Nuestra Señora del Pueyo.
II.-  La Cofradía Religioso Militar.
III.-  La antigua ermita de Nuestra Señora. La torre.
IV.- La imagen de Nuestra Señora del Pueyo.
V.-  El políptico de Belchite (año 1439).
VI.-  Fundación del monasterio de Santa María del Pueyo de la Orden de San Agustín.
Documentos (años 1594).  1) Escrito del duque de Híjar sobre la fundación   dispuesta en el testamento de su madre para realizarse en Belchite.- 2) Licencia del Arzobispo de Zaragoza para que la Orden de san Agustín pueda fundar  en el Pueyo. – 3) Toma de posesión.
VII. Traslado de los agustinos a la villa de Belchite.
VIII. Capitulaciones y concordias.
IX.-   El nuevo templo y la figura del obispo don Gregorio Galindo.
X.-    El retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora del Pueyo.- Otros altares.
XI.-  Las inscripciones de la plaza de la Iglesia del pueblo viejo de Belchite. Otras figuras.
XII.- Traslaciones de la imagen de la Virgen.
XIII. Novenario, gozos, himnos.
XIV. El segundo centenario del nuevo templo.
XV.-  Acontecimientos más notables acaecidos hasta nuestros días.
XVI. Conflicto entre el Arzobispado de Zaragoza y el Ayuntamiento de Belchite sobre la propiedad del Santuario.- El derecho de Patronato.
XVII. El momento actual.- Realizaciones y proyectos.
Apéndice,. Beligio-M.- Ángel Aguirre Álvarez)

En estas fechas (mediados de mayo de 2012) ya está el proyecto convertido en realidad. Solo falta la financiación de la obra (tarea en la que nos encontramos ahora) y su salida para la distribución entre quienes tengan interés por estos temas. Falta también la selección de fotografías.Para no encarecer la obra, se ha pensado reunir las fotos en color en un cuadernillo (con ocho o doce) que iría al final de la obra.


Ya me encuentro delante de un folio en blanco dispuesto a recibir  los datos que yo vaya dejando, teniendo muy presente que en este caso debemos apoyarnos en hechos concretos. Y ¿dónde se encuentran estos hechos?

En primer lugar disponemos de un librito titulado  Apuntes históricos sobre la santa imagen de Nuestra Señora del Pueyo de Belchite, su santuario y su culto, publicado en 1901 y escrito por don Joaquín Pintaned Teresa. Se trata de la primera publicación sobre el dicho santuario, escrita por un sacerdote residente en Belchite quien tiene a su disposición los documentos que se conservaban en la parroquia.

Existe una segunda edición debida al párroco don Emilio Alloza Canfranc a quien me permito recordar que fui yo quien le sugirió que, al texto primitivo que pensaba reproducir, sería conveniente añadir los hechos acaecidos desde el año 1901. Y a fe que lo hizo y con creces, ya que recogió hechos y sucesos que no tenían relación con el santuario del Pueyo. De la primera edición quedan  muy pocos ejemplares. Yo tengo uno que recogí, después de la guerra, en casa de mis abuelos, situada en el Ferial, Faltaban las 16 primeras páginas y las dos últimas. Conseguí completarlo con otro prestado al cual también le faltaban algunas hojas.

Después de las licencias con que contaba la publicación y de la introducción, el capítulo primero trata de la tradición y aparición de la Santa Imagen de Nuestra Señora del Pueyo. En el segundo explica los motivos de construir el nuevo templo y, a continuación, en el tercero  da a conocer la imagen de la Virgen. En el cuarto se comenta la devoción a la Santísima Virgen del Pueyo y progresos de la misma. Periódicamente esta imagen era llevada procesionalmente a la parroquia, primero, y después a Zaragoza, según se explica en el capítulo quinto, para terminar  con otros beneficios obrados por intercesión de Nuestra Señora del Pueyo, en el sexto

A continuación aparece el novenario de Nuestra Señora del Pueyo que se celebra todos los años ante su sagrada imagen en la Iglesia Parroquial de la villa de Belchite. Termina con los Gozos a Nuestra Señora del Pueyo que se cantan en la parroquia de Belchite. 

Pues está tan venerada,
En el monte tu Beldad:
Sednos monte de piedad
Virgen del Pueyo Sagrada.

Además, a lo largo de los distintos capítulos ofrece datos y noticias sobre la vida de los parroquianos y de los otros edificios religiosos sumamente

La segunda edición se realizó en 1989 y refiriéndonos a los contenidos que interesan para nuestro trabajo señalaremos el capítulo primero con la biografía del párroco don Felipe Ayala Gil. En el segundo,  centenario (II) del nuevo templo con el número extraordinario de la revista ECO DE NUESTRA SEÑORA DEL PUEYO. Traslaciones de la imagen de la Virgen (III). Y  otras noticias de interés.

La Cofradía Religioso Militar la conocía desde hace tiempo en la Historia de Aragón de Antonio Ubieto Arteta.- Ediciones Anubar de las que tengo seis tomos. También había leído la obra de José María Lacarra, ARAGÓN EN EL PASADO. Colección Austral, así como el trabajo de Peter Rassow “ La Cofradía de Belchite”  Estas obras me habían hecho pensar. Por ejemplo, no me explicaba cómo la Cofradía había quedado estancada en Belchite, sin conseguir avanzar hacia el sur. Y ¿por qué los ejercitos cristianos habían tenido que descender al llano para luchar contra los enemigos invasores? Cada vez me surgían más interrogantes...  ¿Qué papel habían jugado las pequeñas elevaciones  del Pueyo en las  actividades de la Cofradía? A todas estas preguntas iba encontrando respuestas adecuadas.

Lo que sí aparecía claro que la misión de Belchite, por su situación, ha sido a lo largo de la Historia servir de  avanzadilla para la defensa de Zaragoza. Empezó con la toma de la capital a los a los musulmanes en 1118, siguió en la guerra de la Independencia y culminó en el verano de 1937.

A medida que se estudia la Historia se agranda  la figura de Alfonso I el Batallador. Tuvo una visión acertada de la unidad de España, aunque sus circunstancias personales la descompesara y hubiera que improvisar una solución,   que no fue compredida por los nobles aragoneses, para resolver el problema de su sucesión en el trono.

Y por las crestas de los  desnudos montículos, que abrazaban las tierras en torno al Pueyo, avanzaban con aparente desorden las tropas de la Cofradía, dispuestas a abrir una brecha en el territorio enemigo...tropas que un día serán sustituidas por los almogávares que admirarán  al mundo con su arrojo en la lucha.

domingo, 31 de julio de 2011

VIAJE A BELCHITE










Hace ya varios años que no viajábamos a Belchite a pesar de que mi hermana Rosa nos insistía para que lo hiciéramos. Nuestra hija Pilar y su marido, Nicolás, se habían ofrecido a organizarnos el viaje y a llevarnos ellos mismos. Y, por fin, decidimos que lo realizaríamos saliendo de Badajoz el jueves día 14 de julio y regresando el lunes 18del mismo mes.

Me había propuesto llevar la maqueta del Seminario de Belchite y así lo hicimos. Después de un viaje molesto, principalmente de Madrid a Zaragoza por las obras que se estaban realizando en la carretera, llegamos a Belchite desviándonos por La Almunia y Cariñena y sufriendo las curvas de Villanueva de Huerva, cuando todavía había luz natural.

Si el vino de Cariñena
No se bebiera, no se bebiera,
No habría tantos borrachos
En Fuendetodos y en Villanueva

Al día siguiente, llevamos la maqueta al escaparate de la tienda de Bernardo Teira (que amablemente aceptó nuestra petición) y allí quedó instralada durante todo el tiempo que permanecimos en Belchite.

Preparamos un sencillo programa de visitas que deseábamos realizar y así figuraban las ruinas del Pueblo Viejo y Seminario, cementerio, Tercón, Pozo de los Chorros, Presa de la Cuba y Almonacid, santuario de Nuestra Señora del Pueyo y, finalmente el de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Ofrecemos fotografías.

domingo, 10 de abril de 2011

La maqueta del Seminario de Belchite (continuación)




Mientras estaba dedicado a la tarea de realizar la maqueta del Seminario de Belchite, pensaba en el impacto que causaría en la población la noticia de que iba a construirse un gran edificio. Muchos dudarían y permanecieron en esta situación hasta que hubieron de confesar su error.
Y una mañana, un grupo de trabajadores, con algunos carros con herramientas, emprendió el camino en dirección a la ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Les acompañaba don Gregorio Galindo, obispo auxiliar de Zaragoza y párroco del lugar, con algunos sacerdotes y un grupo de curiosos.

Dirigidos por el maestro de la obra, inspeccionaron el lugar, estudiaron la orientación y empezaron a señalar sobre el terreno las distintas dependencias.

Habían formado un buen grupo de trabajo y pronto empezaron a llegar los primeros materiales.

Una cuadrilla de picadores empezarían a abrir las zanjas para preparar a continuación la cimentación. No tenemos noticia de que haya algún plano o documento. Pregunté, en una ocasión, en el archivo diocesano de Zaragoza y me dijeron que en aquellos tiempos no se hacían planos. Solamente se encontró el acta de fundación, gracias al tesón del director don Arturo Lozano Burzuri. Sin embargo debió existir un momento en el que se celebraría alguna reunión para estudiar qué clase de edificio se quería construir teniendo en cuenta su destino. Y quedaría constancia, probablemente por escrito, de los detalles de la nueva obra.

Observando los edificios de aquellos tiempos, vemos los materiales que se utilizarían en su construcción. Por lo que se refiere al nuestro, sería necesaria abundante madera (vigas de pino) cañizos (de los que todavía vimos fabricar en Belchite), tejas, ladrillos, piedra (escasa en la zona), cal, arena y yeso. El peso del edificio sería soportado por las paredes de carga (de 60 cms de grosor) y pilares interiores. No se han observado restos de adobes o tapial, abundantes, en cambio, en la capilla de la Virgen de los Desamparados.

Hubo momentos decisivos en la historia del Seminario de Belchite. El primero fue su traslado a Zaragoza, después que don Gregorio Galindo fuese nombrado obispo de Lérida (1736). En esta ocasión el edificio no quedó totalmente abandonado. Durante ese tiempo, estuvo al frente del mismo algún operario misionista, que administraba las tierras pertenecientes al Seminario. Sabemos (por un documento que obra en el archivo del Seminario de San Carlos de Zaragoza) que hacia 1762 se encontraba al frente de la Casa don Blas Nicolás Riverés y que la capilla de la Virgen de los Desamparados estaba abierta al culto y al frente de la misma había un capellán, que en 1797 era don Josef Cottens.

Importante fue también la labor del arzobispo don García y Gil, restaurando el edificio y fundando el Seminario Menor en 1866.

Todos estos pensamientos acudían a mi mente mientras estaba dedicado a preparar la maqueta.

También pensaba en los grandes beneficios que proporcionó este centro a los pobladores de Belchite, en el orden material y en el intelectual. Sería interesante confeccionar una lista de belchitanos que alcanzaron el sacerdocio a través de estos años y también los que estudiaron allí. Diariamente bajarían al Seminario un grupo de alumnos externos para seguir los estudios.
Un grupo de profesores y alumnos sufrieron el martirio por ser sacerdotes y hoy están en los altares. Entre ellos se encuentran Jorge Riverés Galvez , nacido en Belchite en 1897 y Rafael Sambonete Peg, también natural de Belchite donde vio la luz el 23 ó 24 de octubre de 1872. Cuando visitaba las ruinas del Seminario pensaba que estaba pisando una tierra santificada por la presencia de santos.

¡ Santos mártires que pasasteis por Belchite, rogad por nosotros!

Día a día irían adelantando las obras. Ya se veía lo que sería la primera planta y el lugar de las aulas donde los alumnos recibirían las enseñanzas. Con frecuencia recibían los obreros la visita de don Gregorio Galindo, quien informaría con puntualidad al arzobispo Pérez de Araciel de la marcha de las obras, aunque no pudiera ver la finalización de las mismas por fallecimiento.
(Continuará)

sábado, 19 de marzo de 2011

Reseña de libros que tratan de Belchite

INVENTARIO DEL PATRIMONIO ARQUITECTONICO DEL PUEBLO VIEJO DE BELCHITE (ZARAGOZA)
Características y valoración del mismo.
Jesús Baquero Millán.
Institución Fernando El Católico.- Zaragoza, 1988


Entre los libros que guardo en mi pequeña biblioteca hay un lugar destacado para los que tratan sobre Belchite. Entre ellos se encuentra la obra de Jesús Baquero Millán, magnífica publicación en la que estudia el estado de las principales construcciones del conocido como Pueblo Viejo de Belchite, destacando, como es natural, los edificios religiosos.
Encontramos los siguientes apartados:

I.- ESTADO DE LA CUESTIÓN.
II.- RESEÑA HISTÓRICA DE LA VILLA DE BELCHITE.
III.- INVENTARRIO Y CATALOGACIÓN.
III. 1. UTILIDAD DEL INVENTARIOY PROCESO SEGUIDO EN SU ELABORACIÓN.
III. 1. 1. Utilidad y necesidad del inventario
III. 1. 2. Proceso y metodología que se ha seguido
Levantamientos de planos
Descripción escrita
Criterios selectivos

III. 2. SITUACIÓN.
III. 3. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL PUEBLO
3. 3. 1. Factores que condicionaban su arquitectura.
El cierzo
Los materiales disponibles
El barro, el adobe, el tapial, el ladrillo, la teja, la piedra caliza, las cañas, la madera, el yeso, la cal
Las características tipológicas.
La ocupación musulmana
III. 3. 2. Algunos datos significativos
III. 3. 3. Las galerías de arquillos y los aleros (Es interesante el estudio que hace el autor de estos elementos tan característicos de Belchite)

III. 4. Arco de la Villa.
III. 5. Arco de san Roque
III. 6. Convento de san Agustín.
III. 7. Convento de san Rafael.
III. 8 Iglesia de san Juan.
III. 9. Iglesia de san Martín de Tours. Construcciones de los siglos XIV, XVI, XVII, XVIII y XIX. Torre mudéjar
III. 10. Casa aragonesa y sus partes

En todos estos lugares el autor estudia el emplazamiento, estado actual, materiales utilizados, características constructivas, descripción interior y exterior.

IV. En torno al concepto de valor histórico, artístico y cultural de dicho patrimonio.

APÉNDICE
Algunas sugerencias como posibles alternativas.
Fuentes consultadas.
Planos y fotografías.
Bibliografía

Destacan como aportación valiosa los planos realizados por el autor.
Nos hubiera gustado que este trabajo se hubiera realizado antes. Hubiera contado con más elementos para su estudio. Además, echamos en falta una referencia al edificio del Seminario, aunque en ese tiempo ya se encontraría en ruinas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

BELIGIO-M (artículo de Ángel Aguirre Álvarez)


As de Beligiom

Con este título (abreviado) publicó el profesor de la Universidad de Zaragoza, D. Antonio Beltrán, en el ya algo lejano año 1980, en el Heraldo de Aragón, un artículo sobre los hallazgos en varios puntos de Aragón de las monedas ibéricas BELIGIO-M. Las piezas de referencia llevan el rótulo ibérico de Beligio-m, acompañado del secundario be o bel. En dicho artículo se hacía un detallado estudio de las monedas y se decía: “el más interesante problema en relación con estas monedas es el de la situación de la ceca emisora”. El citado profesor se inclinó en un principio por identificar Beligio con Belchite, pero parecía dudar al conocer que tanto D. Pío Beltrán, como D. Miguel Beltrán se inclinaban por la mejor opción de situar Beligio en Azaila, “en tanto no se demuestre lo contrario”.

No tengo noticia de que esta situación se haya aclarado pasado este tiempo, y es que la arqueología sólo podría hacerlo con un golpe de suerte a través de un hallazgo importante.

Se puede recurrir a la geografía, que en principio parece tener mejores opciones, debido principalmente a que poseemos una fuente tan importante como la Geografía que en ocho tomos nos legó el geógrafo y astrónomo Ptolomeo. Esta fuente tiene la particularidad de proporcionar las coordenadas geográficas de los lugares que describe. Por desgracia en la lista no figura Beligio. En cambio, en la zona escenario de las apariciones de las monedas figura Belia a la que Ptolomeo asigna las coordenadas 14º10’W - 40º45’N. Acto seguido, a esta Belia se ha asociado el nombre de BELCHITE, empezando por la autoridad del “Diccionario geográfico-histórico de España” (1846) de Pascual Madoz, quien por su parte se remite a Sylburg. Y a partir de ahí, otros han ido diciendo lo mismo, siendo esa la opinión generalizada en el mismo pueblo de Belchite.

No importa que las coordenadas actuales de Belchite no correspondan a las de Belia, porque todos sabemos que las mediciones de Ptolomeo eran forzosamente inexactas, teniendo en cuenta los procedimientos de medición que existían entonces, comportando una proyección plana de la esfera. Así y todo, sus mediciones tuvieron el acierto de una estimable aproximación, siendo su principal efecto un pequeño pero constante corrimiento de mediciones que le lleva a agrandar el oeste y el noroeste de la península ibérica.

No encontrando tampoco aquí la solución apetecida, sólo nos queda recurrir a la historia y especialmente a la filología.

Por simple deducción comprobamos que el nombre de Belchite no procede filológicamente de Belia, aunque no sea más que por la ley del mínimo esfuerzo que tiende a abreviar, no a alargar las palabras. En consecuencia, hay que probar si el nombre de Belchite procede de Beligio.

La investigación hecha por la Unión Académica Internacional recogida en su “Tabula Imperii Romani” (1993) aporta el nombre de BELIKIOM como una ceca de localización insegura “quizá en las cercanías de Belchite”. Otras cecas de la zona que se ponen en relación con el grupo bel, como son BELAISKOM, KONTREBIA BELAISCA también incorporan en sus nombres la letra `K´ que, lingüísticamente, no tiene ninguna estabilidad, porque se convierte en la letra `C´. Y filológicamente la letra `C´ es intercambiable con la `G´, como observamos en innumerables ejemplos actuales y de la época: ARCOBRICA/ARCOBRIGA, ERCAVICA/ERGAVICA, SEKIA/SEGIA, etc. Con lo cual, BELIKIOM se transforma en BELIGIOM.

Ahora bien, en este nombre encontramos otras particularidades. En primer lugar, el gentilicio BEL forma un grupo lingüístico fuerte, que hace que la vocal `i´ que le sigue, sea débil y tienda a desaparecer, al tiempo que se fortalece la segunda `i´, que es la única vocal que queda, pues en cuanto a la desinencia `om´, es tan inapropiada para un romano como para nosotros, de modo que cambiará sin remedio. Y cambió con la aparición de una `t´ probablemente por influencia morisca, exigiendo a continuación el soporte de una vocal: te.

En efecto, sabemos que Belchite, en la Edad Media, se llamó Belgit. En 1373 aparece como Belxit y Belchit. En 1427 como Belchit y Belchite.

Ahora preguntamos: De dónde sale el nombre de Belgit?. Imaginemos el proceso inverso. Quitamos la `t´ y añadimos la `i´ que desapareció, y aparece claramente Beligi, es decir, Beligio.

Pero tenemos por el medio el fonema `g´ que nosotros pronunciamos con un sonido característico (sonido velar africado) diferente de las otras lenguas tanto modernas como antiguas. De hecho, esta `g´ de Beligio o Belgit, no se pronunció nunca con ese sonido particular nuestro, sino con sonido fricativo o sibilante, de modo que al ponerlo por escrito, se interpretaba como `x´ o como `ch´. De esta forma, tenemos la siguiente transformación:

BELIKIOM
Beligiom
BEL(i)GIT (Belgit)
BELXIT – BELCHIT (1373 – 1427)
BELCHITE

En cuanto al nombre de Belia que dejamos atrás, su grafía depende de los códices que lo traducen también como Velia, Beleia, Beliea. Y lo más llamativo, una transcripción muy significativa porque está cerca de la tesis expuesta aquí, y es BELEGIA (Geogr. Rav. 318,7).
La mencionada “Tabula Imperii R.” trae una entrada topográfica para “Nuestra Señora del Pueyo de Belchite”, es decir, El Pueyo, “como establecimiento de época romana, muy deteriorado”, queriendo indicar que ese es el punto geográfico donde debió estar la ceca de Belikiom.. Alrededor de ese Pueyo, los romanos edificaron sus “villas”. Villas que todavía hoy son apreciables en una orografía menor, con sus restos de “terra sigillata”. Queda aclarado el origen del nombre de Belchite a partir de Beligio. Y al Pueyo tal vez le quedan cosas por decir.

ANGEL AGUIRRE ÁLVAREZ, historiador.