INVENTARIO DEL PATRIMONIO ARQUITECTONICO DEL PUEBLO VIEJO DE BELCHITE (ZARAGOZA)
Características y valoración del mismo.
Jesús Baquero Millán.
Institución Fernando El Católico.- Zaragoza, 1988
Entre los libros que guardo en mi pequeña biblioteca hay un lugar destacado para los que tratan sobre Belchite. Entre ellos se encuentra la obra de Jesús Baquero Millán, magnífica publicación en la que estudia el estado de las principales construcciones del conocido como Pueblo Viejo de Belchite, destacando, como es natural, los edificios religiosos.
Encontramos los siguientes apartados:
I.- ESTADO DE LA CUESTIÓN.
II.- RESEÑA HISTÓRICA DE LA VILLA DE BELCHITE.
III.- INVENTARRIO Y CATALOGACIÓN.
III. 1. UTILIDAD DEL INVENTARIOY PROCESO SEGUIDO EN SU ELABORACIÓN.
III. 1. 1. Utilidad y necesidad del inventario
III. 1. 2. Proceso y metodología que se ha seguido
Levantamientos de planos
Descripción escrita
Criterios selectivos
III. 2. SITUACIÓN.
III. 3. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL PUEBLO
3. 3. 1. Factores que condicionaban su arquitectura.
El cierzo
Los materiales disponibles
El barro, el adobe, el tapial, el ladrillo, la teja, la piedra caliza, las cañas, la madera, el yeso, la cal
Las características tipológicas.
La ocupación musulmana
III. 3. 2. Algunos datos significativos
III. 3. 3. Las galerías de arquillos y los aleros (Es interesante el estudio que hace el autor de estos elementos tan característicos de Belchite)
III. 4. Arco de la Villa.
III. 5. Arco de san Roque
III. 6. Convento de san Agustín.
III. 7. Convento de san Rafael.
III. 8 Iglesia de san Juan.
III. 9. Iglesia de san Martín de Tours. Construcciones de los siglos XIV, XVI, XVII, XVIII y XIX. Torre mudéjar
III. 10. Casa aragonesa y sus partes
En todos estos lugares el autor estudia el emplazamiento, estado actual, materiales utilizados, características constructivas, descripción interior y exterior.
IV. En torno al concepto de valor histórico, artístico y cultural de dicho patrimonio.
APÉNDICE
Algunas sugerencias como posibles alternativas.
Fuentes consultadas.
Planos y fotografías.
Bibliografía
Destacan como aportación valiosa los planos realizados por el autor.
Nos hubiera gustado que este trabajo se hubiera realizado antes. Hubiera contado con más elementos para su estudio. Además, echamos en falta una referencia al edificio del Seminario, aunque en ese tiempo ya se encontraría en ruinas.
sábado, 19 de marzo de 2011
miércoles, 2 de marzo de 2011
BELIGIO-M (artículo de Ángel Aguirre Álvarez)

As de Beligiom
Con este título (abreviado) publicó el profesor de la Universidad de Zaragoza, D. Antonio Beltrán, en el ya algo lejano año 1980, en el Heraldo de Aragón, un artículo sobre los hallazgos en varios puntos de Aragón de las monedas ibéricas BELIGIO-M. Las piezas de referencia llevan el rótulo ibérico de Beligio-m, acompañado del secundario be o bel. En dicho artículo se hacía un detallado estudio de las monedas y se decía: “el más interesante problema en relación con estas monedas es el de la situación de la ceca emisora”. El citado profesor se inclinó en un principio por identificar Beligio con Belchite, pero parecía dudar al conocer que tanto D. Pío Beltrán, como D. Miguel Beltrán se inclinaban por la mejor opción de situar Beligio en Azaila, “en tanto no se demuestre lo contrario”.
No tengo noticia de que esta situación se haya aclarado pasado este tiempo, y es que la arqueología sólo podría hacerlo con un golpe de suerte a través de un hallazgo importante.
Se puede recurrir a la geografía, que en principio parece tener mejores opciones, debido principalmente a que poseemos una fuente tan importante como la Geografía que en ocho tomos nos legó el geógrafo y astrónomo Ptolomeo. Esta fuente tiene la particularidad de proporcionar las coordenadas geográficas de los lugares que describe. Por desgracia en la lista no figura Beligio. En cambio, en la zona escenario de las apariciones de las monedas figura Belia a la que Ptolomeo asigna las coordenadas 14º10’W - 40º45’N. Acto seguido, a esta Belia se ha asociado el nombre de BELCHITE, empezando por la autoridad del “Diccionario geográfico-histórico de España” (1846) de Pascual Madoz, quien por su parte se remite a Sylburg. Y a partir de ahí, otros han ido diciendo lo mismo, siendo esa la opinión generalizada en el mismo pueblo de Belchite.
No importa que las coordenadas actuales de Belchite no correspondan a las de Belia, porque todos sabemos que las mediciones de Ptolomeo eran forzosamente inexactas, teniendo en cuenta los procedimientos de medición que existían entonces, comportando una proyección plana de la esfera. Así y todo, sus mediciones tuvieron el acierto de una estimable aproximación, siendo su principal efecto un pequeño pero constante corrimiento de mediciones que le lleva a agrandar el oeste y el noroeste de la península ibérica.
No encontrando tampoco aquí la solución apetecida, sólo nos queda recurrir a la historia y especialmente a la filología.
Por simple deducción comprobamos que el nombre de Belchite no procede filológicamente de Belia, aunque no sea más que por la ley del mínimo esfuerzo que tiende a abreviar, no a alargar las palabras. En consecuencia, hay que probar si el nombre de Belchite procede de Beligio.
La investigación hecha por la Unión Académica Internacional recogida en su “Tabula Imperii Romani” (1993) aporta el nombre de BELIKIOM como una ceca de localización insegura “quizá en las cercanías de Belchite”. Otras cecas de la zona que se ponen en relación con el grupo bel, como son BELAISKOM, KONTREBIA BELAISCA también incorporan en sus nombres la letra `K´ que, lingüísticamente, no tiene ninguna estabilidad, porque se convierte en la letra `C´. Y filológicamente la letra `C´ es intercambiable con la `G´, como observamos en innumerables ejemplos actuales y de la época: ARCOBRICA/ARCOBRIGA, ERCAVICA/ERGAVICA, SEKIA/SEGIA, etc. Con lo cual, BELIKIOM se transforma en BELIGIOM.
Ahora bien, en este nombre encontramos otras particularidades. En primer lugar, el gentilicio BEL forma un grupo lingüístico fuerte, que hace que la vocal `i´ que le sigue, sea débil y tienda a desaparecer, al tiempo que se fortalece la segunda `i´, que es la única vocal que queda, pues en cuanto a la desinencia `om´, es tan inapropiada para un romano como para nosotros, de modo que cambiará sin remedio. Y cambió con la aparición de una `t´ probablemente por influencia morisca, exigiendo a continuación el soporte de una vocal: te.
En efecto, sabemos que Belchite, en la Edad Media, se llamó Belgit. En 1373 aparece como Belxit y Belchit. En 1427 como Belchit y Belchite.
Ahora preguntamos: De dónde sale el nombre de Belgit?. Imaginemos el proceso inverso. Quitamos la `t´ y añadimos la `i´ que desapareció, y aparece claramente Beligi, es decir, Beligio.
Pero tenemos por el medio el fonema `g´ que nosotros pronunciamos con un sonido característico (sonido velar africado) diferente de las otras lenguas tanto modernas como antiguas. De hecho, esta `g´ de Beligio o Belgit, no se pronunció nunca con ese sonido particular nuestro, sino con sonido fricativo o sibilante, de modo que al ponerlo por escrito, se interpretaba como `x´ o como `ch´. De esta forma, tenemos la siguiente transformación:
BELIKIOM
Beligiom
BEL(i)GIT (Belgit)
BELXIT – BELCHIT (1373 – 1427)
BELCHITE
En cuanto al nombre de Belia que dejamos atrás, su grafía depende de los códices que lo traducen también como Velia, Beleia, Beliea. Y lo más llamativo, una transcripción muy significativa porque está cerca de la tesis expuesta aquí, y es BELEGIA (Geogr. Rav. 318,7).
La mencionada “Tabula Imperii R.” trae una entrada topográfica para “Nuestra Señora del Pueyo de Belchite”, es decir, El Pueyo, “como establecimiento de época romana, muy deteriorado”, queriendo indicar que ese es el punto geográfico donde debió estar la ceca de Belikiom.. Alrededor de ese Pueyo, los romanos edificaron sus “villas”. Villas que todavía hoy son apreciables en una orografía menor, con sus restos de “terra sigillata”. Queda aclarado el origen del nombre de Belchite a partir de Beligio. Y al Pueyo tal vez le quedan cosas por decir.
ANGEL AGUIRRE ÁLVAREZ, historiador.
sábado, 19 de febrero de 2011
MAQUETA DEL SEMINARIO DE BELCHITE
Debo confesar que nunca había realizado un trabajo semejante. Por eso no conocía sus dificultades y, tal vez por eso, me decidí a acometerlo. Se trataba de hacer una maqueta del Seminario de Belchite. En esta ocasión las razones afectivas vencieron a las dificultades. La primera consistía en resolver el problema de la escala. Algo se hubiera conseguido visitando las ruinas del edificio, pero no me resultaba posible viajar a Belchite.
Una señora me preguntó que cómo lo habia resuelto y le hizo gracia al contestarle yo “Con ojo de mal cubero”.
Ya son pocas las personas que conocieron este edificio. Yo publiqué unos datos que me facilitaron por el año 1986 algunos sacerdotes que pasaron por allí, como don Juan Gasca, don José Conesa, Ángel Soler e Hilario París.
Principalmente me he servido de fotografías. Hay una en que, después de recibir varios cañonazos, se ve el interior del edificio, que esencialmente, consistía en un pasillo y a los lados las diferentes habitaciones. Y sobre todo, he aprendido equivocándome muchas veces. Por eso, si ahora tuviera que empezarla, lo haría de otra manera.
Más adelante daré cuenta de la marcha de mi trabajo que ya va dando resultados. Ya estoy trabajando en la tercera planta (aunque me faltan rematar detalles de la primera y segunda). Prácticamente tengo terminada la capilla de Nuestra Señora de los Desamparados. El único recuerdo que tengo del seminario lo localizo en la sacristía, en donde había algunos sacerdotes que comentaba con mis padres que yo iría a estudiar allí (recuerdo los bonetes que llevaban).
La disposición de algunas de las distintas dependencias fue diferente en el primer periodo de funcionamiento como Seminario Sacerdotal. La intención de su fundador era favorecer el retiro de sus moradores. Por eso en el acta de fundación dice que porque en la casa y ermita primitivas no había habitación necesaria para que con el silencio y retiro convenientes se hagan los santos ejercicios y demás funciones disponía se construyera una habitación muy capaz de cuartos separados.
En cambio, cuando funcionó como Seminario Menor, el arzobispo García Gil prefirió para sus alumnos dormitorios comunes y más relación entre los mismos.
Cuando se fundó el Seminario Sacerdotal (1726), siguiendo el movimiento de renovación del clero iniciada por Francisco Ferrer, ya existía la capilla dedicada a las ánimas del purgatorio, primero y a la Virgen de los Desamparados en 1704. En su construcción abundaba el tapial. En cambio, en el edificio del Seminario se emplearon mejores materiales, principalmente el ladrillo macizo y la piedra. En los laterales de la capilla, junto a los contrafuertes, se encontraban unas habitaciones que, posteriormente las utilizaba el servicio y que se recogen simbólicamente en la maqueta.
(Continuará)
lunes, 14 de febrero de 2011
COPLAS DEL PUEBLO VIEJO DE BELCHITE
COPLAS DEL PUEBLO VIEJO DE BELCHITE
Virgen del Pueyo en un alto
Y Belchite en un portillo,
Virgen de los Desamparados
A la orillita del río.
Viva Belchite que tiene
Cuatro torres y un calvario
Y a la orillita del río
Un hermoso seminario.
La Virgen del Pueyo es nuestra
Porque está en nuestro término
Y no se la llevarán
Aunque vengan los de Ariño.
La Virgen del Nogueral
La llevan en dos cañizos,
la pasan por Figueral
a entrecava los panizos.
Las mozas de San Lorenzo
Sienten la yerba nacer
Y las de la calle Mayor
La pisan y no la ven
Virgen del Pueyo en un alto
Y Belchite en un portillo,
Virgen de los Desamparados
A la orillita del río.
Viva Belchite que tiene
Cuatro torres y un calvario
Y a la orillita del río
Un hermoso seminario.
La Virgen del Pueyo es nuestra
Porque está en nuestro término
Y no se la llevarán
Aunque vengan los de Ariño.
La Virgen del Nogueral
La llevan en dos cañizos,
la pasan por Figueral
a entrecava los panizos.
Las mozas de San Lorenzo
Sienten la yerba nacer
Y las de la calle Mayor
La pisan y no la ven
viernes, 26 de noviembre de 2010
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
MARTÍN BLASCO, Julio, BARRUECO, Manuel. El Convento de San Agustín de Belchite (Zaragoza) (1594-1994). Excmo.Ayuntamiento de Belchite (Zaragoza), 1994, 204 pp.
Doña Hipólita Fernández de Heredia, esposa de don Luis de Híjar, duque de Híjar y conde de Belchite, en testamento otorgado el 31 de julio de 1565,m donó unos bienes para la fundación de Belchite de un convento de la Compañía de Jesús. Los padres jersuitas, por diversas circunstancias, no pudieron llevar a efecto la fundación, haciéndose cargo de la misma los religiosos agustinos, los cuales, con parte del legado testamentario, fundaron convento el 25 de mayo de 1594. La fundación primigenia fue en la ermita del Pueyo de Belchite. La considerable distancia de la ermita del pueblo, que provocaba inconvenientes de todo tipo a la comunidad, hizo que los religiosos se trasladaran al pueblo en 1597. En 1835, después de casi 250 años de permanencia en Belchite, los religiosos abandonaron definitivamente el convento e iglesia en virtud del decreto de 11 de octubre, que decidió la expulsión de las órdenes religiosas.
Son de destacar en el libro que comentamos: las capitulaciones y concordias privadas entre los religiosos y el capítulo parroquial, previas al traslados; el minucioso estudio, dentro de las lititaciones documentales y las ruinas actuales del edificio, del convento e iglesia de los agustinos; los datos, aunque incompletos por falta de documentación, de los religiosos que vivieron a lo largo de los años en el convento; los problemas originados por las herencias recibidas por dos religiosos entre sus herederos y la comunidad; una interesante relación de los bienes que poseía el convento en 1755, cuya suma era suficiente para que los religiosos pudieran llevar una vida digna; el desempeño a partir de 1757, de la dirección y actividades docentes de la escuela de gramática fundada por el ayuntamiento.
La obra está muy bien documentada en fuentes directas. Del Archivo Histórico Nacional destacan los documentos testamentarios fundacionales que tratan, principalmente, de asuntos económicos y capellanías y el “Libro Capbreo y origen de las Rentas Censales, Treudos y Bienes Sitios que posee el Convento de n. P. S. Agustín de Belchite de 1772”. También se reseñan interesantes documentos del Archivo de la Casa de Híjar, referentes al capítulo fundacional del convento.
El libro encierra una meritoria y acuciosa investigación sobre un hecho concreto:el convento de los agustinos de Belchite. Entra dentro de una línea de investigación, afortunadamente en auge, que se centra en el estudio de personas, lugares o instituciones particulares , que, precisamente por su peculiaridad han sido dejadas a un lado, con relativa frecuencia, por los historiadores profesionales, con el peligro de caer en el abandono histórico. El rescate de estos fenómenos históricos “humildes”, que, en el fondo, poseen un valor innegable, están siendo llevados a cabo, en buena medida, por beneméritas personas, las cuales, con tenacidad, dedicación y no pocos sacrificios personales, realizan una labor histórica encomiable, que cubre muchas lagunas de nuestro pasado. Don Julio Martín Blasco, autor principal de la obra que comentamos, es un ejemplo a resaltar en este tipo de trabajos, pues ha conseguido, en diversas publicaciones, dar a luz importantes investigaciones sobre el pasado de Belchite, destacando el amplio estudio sobre el arzobispo de Guatemala, don Pedro Cortés y Larraz, hijo de Belchite. El libro está muy bien editado y lleva adjunta una excelente documentación gráfica. Es de destacar el generoso apoyo del ayuntamiento de Belchite para este tipo de obras.
JESÚS MARÍA GARCÍA AÑOVEROS
Medievalia Hispaníca
Hispania Sacra 47 (1995)
Doña Hipólita Fernández de Heredia, esposa de don Luis de Híjar, duque de Híjar y conde de Belchite, en testamento otorgado el 31 de julio de 1565,m donó unos bienes para la fundación de Belchite de un convento de la Compañía de Jesús. Los padres jersuitas, por diversas circunstancias, no pudieron llevar a efecto la fundación, haciéndose cargo de la misma los religiosos agustinos, los cuales, con parte del legado testamentario, fundaron convento el 25 de mayo de 1594. La fundación primigenia fue en la ermita del Pueyo de Belchite. La considerable distancia de la ermita del pueblo, que provocaba inconvenientes de todo tipo a la comunidad, hizo que los religiosos se trasladaran al pueblo en 1597. En 1835, después de casi 250 años de permanencia en Belchite, los religiosos abandonaron definitivamente el convento e iglesia en virtud del decreto de 11 de octubre, que decidió la expulsión de las órdenes religiosas.
Son de destacar en el libro que comentamos: las capitulaciones y concordias privadas entre los religiosos y el capítulo parroquial, previas al traslados; el minucioso estudio, dentro de las lititaciones documentales y las ruinas actuales del edificio, del convento e iglesia de los agustinos; los datos, aunque incompletos por falta de documentación, de los religiosos que vivieron a lo largo de los años en el convento; los problemas originados por las herencias recibidas por dos religiosos entre sus herederos y la comunidad; una interesante relación de los bienes que poseía el convento en 1755, cuya suma era suficiente para que los religiosos pudieran llevar una vida digna; el desempeño a partir de 1757, de la dirección y actividades docentes de la escuela de gramática fundada por el ayuntamiento.
La obra está muy bien documentada en fuentes directas. Del Archivo Histórico Nacional destacan los documentos testamentarios fundacionales que tratan, principalmente, de asuntos económicos y capellanías y el “Libro Capbreo y origen de las Rentas Censales, Treudos y Bienes Sitios que posee el Convento de n. P. S. Agustín de Belchite de 1772”. También se reseñan interesantes documentos del Archivo de la Casa de Híjar, referentes al capítulo fundacional del convento.
El libro encierra una meritoria y acuciosa investigación sobre un hecho concreto:el convento de los agustinos de Belchite. Entra dentro de una línea de investigación, afortunadamente en auge, que se centra en el estudio de personas, lugares o instituciones particulares , que, precisamente por su peculiaridad han sido dejadas a un lado, con relativa frecuencia, por los historiadores profesionales, con el peligro de caer en el abandono histórico. El rescate de estos fenómenos históricos “humildes”, que, en el fondo, poseen un valor innegable, están siendo llevados a cabo, en buena medida, por beneméritas personas, las cuales, con tenacidad, dedicación y no pocos sacrificios personales, realizan una labor histórica encomiable, que cubre muchas lagunas de nuestro pasado. Don Julio Martín Blasco, autor principal de la obra que comentamos, es un ejemplo a resaltar en este tipo de trabajos, pues ha conseguido, en diversas publicaciones, dar a luz importantes investigaciones sobre el pasado de Belchite, destacando el amplio estudio sobre el arzobispo de Guatemala, don Pedro Cortés y Larraz, hijo de Belchite. El libro está muy bien editado y lleva adjunta una excelente documentación gráfica. Es de destacar el generoso apoyo del ayuntamiento de Belchite para este tipo de obras.
JESÚS MARÍA GARCÍA AÑOVEROS
Medievalia Hispaníca
Hispania Sacra 47 (1995)
sábado, 13 de noviembre de 2010
RESEÑA DE LIBROS RELACIONADOS CON BELCHITE
CONGREGACIÓN Y SEMINARIO DE SACERDOTES SECULARES MISIONISTAS DE LA VIRGEN SANTISÍSIMA DE DESAMPARADOS DE BELCHITE (ZARAGOZA).
PRÓLOGO
Al viajero que se acerca a Belchite por el Sur, le salen al encuentro, al borde de la carretera, unas ruinas de ladrillo, restos, al parecer, de una ermita de considerables dimensiones. Son un anticipo de la visión dantesta que ofrece el pueblo viejo, como cicatrices de un capítulo turbulento de nuestro pasado reciente. El viajero difícilmente sospechará que puedan ser las ruinas de la iglesia del seminario y que junto a ellas se alzara un magnífico edificio, que en tiempos de su erección, en el siglo XVIII, era considerado como uno de los mejores del Reino.
Arrasado el edificio, puede quedar también arrasado su recuerdo en nuestra frágil memoria. Julio Martín Blasco, un belchitano enamorado de su tierra, ha hilvanado pacientemente una documentación que nos legaron nuestros antepasados para sacar a la luz tiempos gloriosos de la villa de Belchite, en los comiezos del siglo XVIII,
Estas páginas contribuyen a sacar del olvido a una institución, la Congregación de Sacerdotes Misionistas, que floreció y que tuvo un gran influjo no solo en Aragón, donde había nacido, sino también en otras diócesis españolas.
Es precisamente en los albores del siglo XVIII, y como reacción a las secuelas negativas que la guerra de Sucesión había dejado en la vida cristiana, cuando surge en Aragón un movimiento de renovación, mediante pequeños grupos de sacerdotes, llamados seminarios sacerdotales. Un sacerdote oscense, Francisco Ferrer será el abanderado del movimiento que se inicia en la diócesis de Barbastro y que pronto se propaga a todas las diócesis aragonesas. En la diócesis de Zaragoza, su arzobispo don Manuel Pérez de Araciel se volcó generosamente en la fundación del seminario sacerdotal de Belchite, aunque la muerte le sorprendió sin ver la coronación de los planes que se había propuesto.
Al Seminario de Sacerdotes Seculares Misionistas de la Virgen Santísima de Desamparados se ha aplicado Julio Martín Blasco de una manera rigurosa y minuciosa. Es de agradecer el tesón del autor para enfrentarse con una serie de dificultades, llevado del deseo y la voluntad de aportar nuevos datos que contribuyan a recuperar las conocemos las vicisitudes de la nueva fundación, los sucesos prósperos y adversos, su vida, sus hombres y sus edificios.
Los lectores sabrán apreciar, no lo dudamos, esta contribución a nuestro pasado histórico en donde se aprecia también la importancia que los seminarios sacerdotales tuvieron en el siglo XVIII para la preparación y renovación del clero.
Javier CALVO GUINDA
viernes, 5 de noviembre de 2010
COPLAS DEL VIEJO BELCHITE
COPLAS DEL VIEJO BELCHITE
Margarita preciosa
¿Qué haces ahí abajo?
Llevas la saya rota,
Échale un “piazo”.
Del trigo sale la harina
Y de la harina los molletes
Y de los molineritos
Salen los molineretes.
Madre, venga usted corriendo
Que he visto una cosa muy rara:
Tres mujeres en un horno
Sin hablar una palabra.
Mañica, si te pillara
Donde cantan las perdices.
Allí me habrías de pagar
La palabra que me diste.
Mocitas las que servís,
Preparad la ropa luego,
Que a veinticuatro, san Juan
Y a veintinueve, san Pedro.
Me metí en un carrascal
Y me cargaron de leña.
Todo se puede aguantar
Por unas chica morena.
Margarita preciosa
¿Qué haces ahí abajo?
Llevas la saya rota,
Échale un “piazo”.
Del trigo sale la harina
Y de la harina los molletes
Y de los molineritos
Salen los molineretes.
Madre, venga usted corriendo
Que he visto una cosa muy rara:
Tres mujeres en un horno
Sin hablar una palabra.
Mañica, si te pillara
Donde cantan las perdices.
Allí me habrías de pagar
La palabra que me diste.
Mocitas las que servís,
Preparad la ropa luego,
Que a veinticuatro, san Juan
Y a veintinueve, san Pedro.
Me metí en un carrascal
Y me cargaron de leña.
Todo se puede aguantar
Por unas chica morena.
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