jueves, 4 de diciembre de 2008

EL ALLONDERO




EL ALLONDERO

Uno de los árboles que suscita recuerdos de mi infancia es el conocido en nuestro pueblo con el nombre de allondero. En mis paseos, los veo todos los días plantados a lo largo de calles y paseos de la ciudad de Badajoz y también los he encontrado en otras poblaciones.

Cuando he intentado conocer algo de este árbol, lo primero que he observado es que su nombre apenas es conocido, a pesar de que tiene diversas denominaciones, según las regiones en donde se encuentra. Su nombre más común es el de almez y su fruto se llama almecina y almeza. En Aragón se le conoce como latonero y alatonero; en Cataluña como lladoné y lledoner; en Navarra como lodoño; en Galicia como lodoeiro; en Valencia como llidoner y aligonero y en Castellón como lidón.

Al no aparecer entre estos nombres el de allondero he pensado que éste pudo tener su origen en una deformación de los otros nombres que recibe en Aragón y en Cataluña. Sería interesante conocer más de este origen y del área de extensión de este localismo. En Josa (Teruel) se llama latonero y allondero.

Es árbol que normalmente no alcanza mucha altura. Su reproducción y cultivo no necesitan grandes cuidados. Pertenece a la familia de las ulmáceas (junto con el olmo) y se le conoce botánicamente como celtis australis. Su tronco, recto, tiene la corteza lisa y grisácea. Sus hojas, caducas, son de color verde oscuro y ásperas. Su futo (comestible, ácido y de sabor agradable) es redondo, como de un centímetro de diámetro; cuando ha madurado, es amarillo por dentro y está cubierto por una piel oscura. Su área de cultivo se extiende por la región mediterránea también se encuentran ejemplares en Castilla la Nueva, Aragón, Navarra y Extremadura.

Su fruto madura ya bien entrado el otoño. Hace ya años que en nuestro pueblo algunos chicos faltaban a la escuela, principalmente por las tardes, e iban a coger allondos a Tercón y a otros lugares. Algunos de nuestros mayores tal vez recuerden las “caricias” que les propinaba, al día siguiente, el maestro don Luis Muñoz por dicha ausencia. También se vendían los allondos, junto con otras golosinas, en los puestos callejeros a donde acudían los pequeños para gastarse sus “perricas”. Y existía la mala costumbre de disparar los huesos soplándolos con fuerza por un canuto, con el peligro de golpear en algún ojo, como alguna vez sucedería.

El camino que conducía a la Chama se llamaba también “camino del allondero” por uno de estos árboles que había allí y aún se recuerda aquella copla:

Al allondero de don Justo
Le han hecho una gusanera.
Dicen si es o no es
El Tuerto de la Cocinera.
JULIO MARTÍN BLASCO Año 2000

2 comentarios:

Eloísa dijo...

También lo he visto en Argentina... por lo visto es un árbol muy extendido. En Extremadura lo he visto pero no se como le llaman.
Saludos

Julio Martín Blasco dijo...

Muchas gracias por su comentario. En Badajoz he preguntado varias veces cómo se llamaba nuestro árbol, pero no he encontrado quien lo supiera